Arles es un amarillo profundo y rico, inspirado en la villa de Arles, en el sur de Francia, donde las casas y las masías se visten del color de su propia tierra, de donde se extrae el mineral que define el paisaje y las villas con su característica paleta de colores, en toda la gama de tonos amarillos y terrosos.
Es un color natural con un aire rústico, pero que encaja igualmente en espacios modernos. Queda muy bien cuando se combina con colores suaves como Original, Paris Grey o Duck Egg Blue, y también con colores más oscuros, como Emile o Olive.